No hay nada mejor que una semana de Crucero por el Mediterraneo para retomar las cosas desde otro prisma y con las pilas cargadas. Dentro de unos días se cumplirán 5 meses desde la firma con la ECAI, el tiempo pasa muy rápido, y ya vamos sintiendo que en pocos meses estaremos con nuestro niñ@, vaya subidón. Prefiero sentirme frío y algo distante con todo esto, porque la verdad es que no ganamos nada martirizándonos y pensando a cada momento en como será nuestra "cercana adopción".
Esta última semana la hemos disfrutado a lo grande, y lo hemos hecho junto a un grupo de personas que hemos conocido en el barco muy majas: Fran y Susana (Cartagena), Jesús y Maruchi (Cáceres), Jacobo y Olga (Cullera), Juan y Ana (Teruél) y Kike y Davinia (Alcoy). Es posible que a algunos de ellos no los volvamos a ver, pero por lo menos nos quedaremos con esas sonrisas plasmadas en las fotografías que hemos intercambiado.
Como no, debo RESEÑAR CON MAYÚSCULAS, el trabajo incansable, mal pagado, y a menudo recompensado con malas caras, palabras y antipatías de muchos pasajeros, de toda la tripulación del barco, en especial, los camareros y personal de aseo de los camarotes. Gracias a Luis (Honduras), nuestro cabinista, Jesús (Filipinas) y Juán Carlos (Colombia), nuestros camareros, Zvevdalina (Bulgaria), una camarera muy simpática y super currante, los camareros que servían en los salones de espectáculos, etc...




